Crisis 3: Educación

Desafío Educación como mecanismo de movilidad social:

Revalorizar la importancia de la educación y fortalecer nuestro sistema de provisión mixta

La educación chilena está en crisis.

A pesar del fuerte impacto de la pandemia sobre los aprendizajes, parece existir una sensación de prescindencia del tiempo de instrucción en las aulas: las clases se ven constantemente interrumpidas por paros de profesores, o bien por suspensiones decretadas por el Ministerio de Educación.

Al mismo tiempo, la educación pública no ha logrado ofrecer una alternativa de calidad a los estudiantes más vulnerables del país, y la errática implementación de la Nueva Educación Pública genera más dudas que certezas sobre su capacidad de generar mejoras en el sistema.

Peor aún, los pocos focos de calidad de la educación estatal, los Liceos Bicentenario y Los Liceos Emblemáticos, han sido objeto de políticas públicas que han debilitado su positivo impacto, en el primer caso y, que los han debilitado, en el segundo.

Por su parte, la educación subvencionada, altamente preferida por las familias chilenas, enfrenta trabas burocráticas para instalar nuevos establecimientos y para desarrollar sus proyectos educativos con autonomía, operando en un contexto de desconfianza. Esto impide entregar alternativas para aquellas familias que no ven en la educación pública una opción adecuada para la educación de su hijos, así como devolver el foco al liderazgo pedagógico, crucial para generar trayectorias de aprendizaje exitosas.

Es imperativo reformar el sistema educativo acorde a la magnitud de las circunstancias, a través de políticas públicas basadas en la mejor evidencia disponible y poniendo el foco allí donde se genera un mayor impacto.

La situación actual que debemos desafiar

Trabas,
tensiones y
percepciones instaladas

A pesar de su importancia, la educación no es prioridad política. Aún con todas las reformas recientes, la educación pública no se fortalece, mientras que los proyectos privados enfrentan cada vez más barreras para asegurar el derecho a una educación de calidad.

Abordando los desafíos del sistema educativo chileno

Trabas, tensiones y percepciones instaladas

  • A pesar de su relevancia para el desarrollo personal y para el progreso del país, la educación parece tener un lugar rezagado en las prioridades políticas, y actores fundamentales dentro del sistema educacional, como el Ministerio de Educación y el Colegio de Profesores han hecho poco para cambiar esta situación. Lo anterior se refleja en que, a pesar de estar enfrentando en un periodo crítico de recuperación educativa post pandemia, los estudiantes han estado sistemáticamente alejados de las aulas producto de paros de profesores y suspensiones de clases decretadas por la propia autoridad.
  • La educación pública, a la cual asisten los estudiantes de menores recursos del país, aún está lejos de ser una opción de calidad para las familias. Las reformas implementadas durante la década pasada, lejos de impulsar el sistema de educación pública, parecen estar aumentando su deterioro:
    • Por un lado, la Nueva Educación Pública, que centraliza la administración de escuelas y liceos estatales a través de los Servicios Locales de Educación Pública (SLEP), ha tenido severos problemas de implementación, y al mismo tiempo ha transmitido más dudas que certezas respecto a su capacidad de generar proyectos educativos de calidad y atractivos para las familias.
    • Por otro lado, los pocos focos de calidad dentro de la educación pública, como los Liceos Bicentenario y los Liceos Emblemáticos, se han visto fuertemente afectados por visiones ideológicas y políticas públicas que limitan sus proyectos educativos de excelencia, como por ejemplo la prohibición de selección académica establecida por la Ley de Inclusión Escolar. Lo anterior, combinado con el deterioro causado por episodios de violencia dentro de los establecimientos, ha llevado a que los Liceos Emblemáticos pierdan su sello de excelencia académica, acabando así con uno de los mayores motores de equidad y movilidad social del sistema educativo chileno.
  • De manera contra intuitiva, a pesar de la actual incapacidad del Estado de proveer educación de calidad como norma general, la creación de proyectos educativos por parte de privados enfrenta fuertes barreras burocráticas, y exigen demostrar la existencia de demanda insatisfecha en el territorio sin considerar, por ejemplo, si la oferta académica existente presenta buenos resultados académicos o no. A esto cabe agregar la exigencia de la Ley de Inclusión Escolar para los sostenedores de establecimientos que reciben subvenciones del Estado de ser dueños del inmueble en cuestión, lo que se vuelve en extremo oneroso para personas o instituciones sin grandes patrimonios.
  • A nivel de escuela, los equipos directivos de los establecimientos que reciben subvención del Estado enfrentan un exceso de burocracia que limita el tiempo que pueden dedicar a liderar la trayectoria de mejora de aprendizajes dentro de sus comunidades educativas. La evidencia sugiere que el tiempo dedicado por los directivos al liderazgo pedagógico es crucial para mejorar los resultados de aprendizaje de los estudiantes. Sin embargo, en Chile existe una cultura de desconfianza hacia los equipos directivos de los establecimientos educacionales, limitando su espacio de acción de manera sustancial, aun cuando son ellos quienes pueden hacer un completo diagnóstico sobre las necesidades específicas de sus comunidades educativas.

259

Días de clases presenciales perdidos en pandemia

La cifra más alta en países de la OECD

51

Días de paralizaciones en 2019

Motivadas por la deuda histórica y la doble evaluación docente

78

Días sin clases

Por paros en el SLEP Atacama, afectando principalmente a colegios públicos de la región

3%

Disminuyen los ingresos

De aquellos estudiantes que pierden un tercio del año escolar (Hanushek & Woessmann,2020).

Algunos antecedentes y datos

  • La pandemia afectó a más de 1.500 millones de estudiantes a nivel global. Nuestro país fue, por bastante lejos, el que perdió más días de clases lectivas presenciales en la OCDE: 259 días, de acuerdo con su reporte de octubre de 2022. Un terremoto de magnitudes insospechadas, que fue advertido en su momento por especialistas educacionales, pero que por factores sociales, como las extensas cuarentenas, o de presiones de grupos de interés, como el Colegio de Profesores, se profundizó en su impacto con señales preocupantes.
  • El promedio nacional Simce 2022 de 4to básico reveló una disminución de 10 puntos. Si el sistema educativo sigue su trayectoria histórica, nuestras estimaciones sugieren que pasarán 8 años para alcanzar el puntaje promedio pre-pandemia. Esto implica que recién en el año 2030 el promedio Simce alcanzaría los 260 puntos, que fue el valor de Matemáticas en 4to básico en 2018. En Lectura 4º básico, en la medición de 2022 se observó una caída de cuatro puntos en el promedio nacional, aunque esta disminución no es estadísticamente significativa.
Figura 1. Proyección Simce 4to básico
Nota: *La reducción del puntaje promedio nacional de Lectura 4to básico no fue estadísticamente significativa, por lo que se debe interpretar que el puntaje 2022 se mantuvo estable respecto a 2018. Fuente: Pivotes en base a datos Agencia de Calidad de la Educación.
  • En el caso de II medio, antes de la emergencia sanitaria, el promedio nacional de Lectura ya mostraba una tendencia a la baja. Aunque en la medición de 2022 se observó una disminución de 6 puntos, utilizar la trayectoria histórica no permite determinar cuándo se recuperará el promedio pre-pandemia, ya que esta proyección indica una caída continua. Esta situación es preocupante, ya que refleja la incapacidad del sistema educativo para generar mejoras significativas en Lectura a nivel general, más allá del impacto de la interrupción de las clases presenciales. Por otro lado, la evaluación de Matemática en II medio registró la disminución más pronunciada de todas, con una caída de 12 puntos. Al proyectar la trayectoria histórica sobre los resultados de los próximos años, se estima que tomará 9 años para volver a alcanzar el promedio Simce Matemática II medio de 264 puntos registrado en 2018.
Figura 2. Proyección Simce II medio
Nota: *La reducción del puntaje promedio nacional de Lectura 4to básico no fue estadísticamente significativa, por lo que se debe interpretar que el puntaje 2022 se mantuvo estable respecto a 2018. Fuente: Pivotes en base a datos Agencia de Calidad de la Educación.
  • Desde 2010, el Colegio de Profesores acumula al menos 157 días de paralizaciones a nivel nacional. Esto no incluye los 259 días que, de acuerdo a la OCDE, las escuelas chilenas estuvieron cerradas para clases presenciales durante la pandemia, ni los paros locales como el del SLEP Atacama, que dejó a la mayor parte de los colegios públicos de esa región sin clases por más de 80 días. Tampoco incorpora otro tipo de suspensiones de clases, como las decretadas por la autoridad por “narco-funerales” o por protestas. Pareciera existir en nuestro país una baja percepción de los costos asociados a que los niños y niñas pierdan clases presenciales, aun cuando hay evidencia abrumadora que demuestra lo contrario.
  • La interrupción educativa no solo tiene impacto directo sobre el aprendizaje, sino también sobre toda la trayectoria laboral de los estudiantes. Las estimaciones de pérdida de ingresos de toda la vida se encuentran entre 1,9% y 7,7%, lo que es reflejo del impacto de desarrollar menos habilidades durante la escuela sobre el salario obtenido en el mercado laboral una vez alcanzada la adultez.
Figura 3. Pérdida de ingresos de toda la vida causados por pérdidas de clases
Fuente: Hanushek & Woessman (2020).
  • Las pérdidas de clases también son costosas para la sociedad en su conjunto. El país pierde potencial de desarrollo si sus ciudadanos tienen un menor nivel educativo, y las estimaciones muestran que la pérdida de clases durante un año tendría efectos de largo plazo sobre el Producto Interno Bruto (PIB).
Figura 4. Estimación de pérdida de PIB de largo plazo por pérdida de clases
Fuente: Hanushek & Woessman (2020).

PROPUESTAS
para romper la inercia

Debemos avanzar en políticas públicas que permitan hacer frente al impacto en aprendizajes que generó la pandemia y reactivar las trayectorias de mejora y excelencia dentro del sistema educativo:

Educación como servicio esencial

Establecer una modificación constitucional que entregue a la educación la característica de servicio esencial, revalorizando el rol de los establecimientos y los profesores ante la relativización de su relevancia. Así se estará garantizando el derecho a la educación de los niños y niñas del país a la luz de las consecuencias de largo plazo que implican las interrupciones educativas.

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Ajustes al diseño de educación publica

Corregir los errores de diseño e implementación de la Ley que crea el Sistema de Educación Pública, velando por minimizar las posibilidades de problemas futuros en los nuevos Servicios Locales que se deberán traspasar, y que se aprendan de los errores cometidos. Al mismo tiempo, permitir que las autoridades competentes puedan decretar intervenciones de emergencia para garantizar la continuidad del servicio educacional, a través de alianzas con sostenedores privados que puedan asumir la administración de escuelas y con competencias excepcionales para retomar la normalidad en su funcionamiento.

Mayor autonomía para la creación y gestión de proyectos educativos

Aprobar el proyecto de ley que extiende y moderniza el uso de la SEP, lo que tendría diversos impactos positivos: permitir el uso de los saldos estancados, que podrían orientarse a mejoras educativas para enfrentar los efectos de la pandemia; entregar más autonomía a los equipos directivos, reconociendo que son ellos quienes tienen mejor conocimiento sobre las necesidades de sus comunidades educativas; reducir el tiempo que los equipos directivos dedican a trámites burocráticos, para que así puedan enfocarse en el liderazgo pedagógico.

Bibliografía

Agencia de Calidad de la Educación (2024). Resultados Simce 2007-2002.
Disponibles en https://www.agenciaeducacion.cl/simce/

Alvarado, L. K. A., Soler, S. C. G., & González, J. C. (2021). The effect of teacher strikes on academic achievement: Evidence from Colombia. International Journal of Educational Development, 82, 102369.

Hanushek, E. and L. Woessmann (2012), “Do Better Schools Lead to More Growth? Cognitive Skills, Economic Outcomes, and Causation”, Journal of Economic Growth, Vol. 17/4, pp. 267-321.

Hanushek, E. and L. Woessmann (2015), The Knowledge Capital of Nations: Education and the Economics of Growth, MIT Press.

Hanushek, E. A., & Woessmann, L. (2020). The economic impacts of learning losses. OECD Library.

OECD. (2019). PISA 2018 results. Volume II, where all students can succeed.

Sanz, I., & Tena, J. D. (2023). Do 2 weeks of instruction time matter? Using a natural experiment to estimate the effect of a calendar change on students’ performance. Kyklos International Review for Social Sciences.

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