El Dínamo

Recuperación educativa

Actuemos con rapidez y eficiencia

Por: Angélica Cepeda

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Los recientes resultados del Simce 2022 revelaron una preocupante caída en los puntajes, que, de acuerdo a un análisis hecho por Pivotes, reflejan un retroceso de hasta un año en términos de aprendizaje. Estos efectos se acentuaron especialmente en las escuelas que permanecieron cerradas durante períodos más prolongados en comparación con aquellas que retomaron antes las clases presenciales.

Según estimaciones de Pivotes basadas en la evolución histórica del Simce durante los 10 años previos a la pandemia, se necesitarán hasta 8 años para recuperar el nivel de aprendizaje alcanzado antes de la crisis sanitaria. Es decir, si continuamos siguiendo la inercia de los resultados educativos históricos en nuestro país, las proyecciones indican que pasarán varios años antes de que logremos restablecer los niveles de rendimiento del Simce previos a la pandemia.

Ante esta situación, es imperativo actuar rápidamente y ser eficientes, considerando las necesidades de cada escuela. Debemos otorgarles autonomía y flexibilidad para que se enfoquen en sus realidades y necesidades específicas, que son múltiples y distintas.

En este sentido, existe una gran oportunidad al dar mayor flexibilización a la Subvención Escolar Preferencial (SEP), una subvención especial entregada a los sectores más vulnerables del país. Esta iniciativa, que depende de un proyecto que hoy está siendo tramitado por el Senado, apunta no solo a flexibilizar el uso de los recursos, sino también a disminuir la burocracia del proceso de rendición de cuentas, permitiendo que los establecimientos y directivos se concentren en utilizar los recursos en innovaciones y modalidades educativas que ayuden a enfrentar los desafíos actuales.

Además, hay elementos que podemos contar como aprendizajes centrales posteriores a la pandemia, y que debiéramos tener como consensos. Es fundamental evitar el cierre de escuelas, ya que las clases presenciales son el motor del aprendizaje. Además, es necesario implementar programas específicos para grupos más rezagados, combinando estrategias pedagógicas con incentivos a la asistencia y altas expectativas. Asimismo, la implementación de tutorías de alta intensidad, una estrategia ampliamente utilizada a nivel mundial, puede ser una herramienta efectiva para impulsar la recuperación educativa.

La recuperación educativa no es una tarea fácil, pero si actuamos con determinación y enfocamos nuestros esfuerzos en medidas específicas y efectivas, podremos acelerar el proceso de recuperación y brindar a nuestros estudiantes las oportunidades que merecen.

La educación es el pilar fundamental para el desarrollo de nuestra sociedad y debemos asegurarnos de que ningún estudiante quede rezagado. Es momento de unirnos y tomar acción para superar los desafíos que enfrentamos en este momento crucial.

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