La Tercera

Recuperación de aprendizajes:

Una prioridad nacional frente a los resultados del Simce

Por: Angélica Cepeda, Bárbara Manríquez.

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Los resultados del Simce 2022 reflejaron una realidad alarmante y transmitieron un mensaje incuestionable respecto a lo que debiese ser una de las prioridades más urgentes de nuestra sociedad: la recuperación de aprendizajes. El retroceso en los puntajes, que representa hasta un año de rezago en aprendizaje, es particularmente notorio en Matemática de II medio, donde se observaron las caídas más drásticas. El desafío de recuperar lo que se ha perdido en estos años de desafíos inauditos, tal como subrayan instituciones de alcance internacional como el Banco Mundial, el BID y la OCDE, es una labor complicada y exigente. Si no se aborda de manera pertinente y decidida, sus consecuencias podrían extenderse, afectando la trayectoria educativa y, en última instancia, la vida de los estudiantes.

A lo anterior se suma el alarmante escenario de inasistencia escolar que actualmente enfrenta nuestro país. Aunque el Ministerio de Educación ha celebrado la reciente reducción en los casos de asistencia grave, es importante destacar que los niveles de asistencia aún no han logrado retornar a los niveles previos a la pandemia. Esta cifra sigue siendo motivo de preocupación, ya que revela que aproximadamente 4 de cada 10 estudiantes presentan una inasistencia mayor al 10%. La evidencia disponible sobre el impacto de la inasistencia en los aprendizajes es contundente. Los estudios demuestran que la falta de asistencia regular a las clases tiene efectos negativos en el rendimiento académico de los estudiantes. La ausencia prolongada de la escuela puede generar brechas en el aprendizaje, dificultando aún más los intentos de remediar los impactos negativos de la pandemia.

En este escenario, desde Pivotes reconocemos y valoramos la iniciativa de diálogo sobre los resultados del Simce y los desafíos del sistema, convocada por el Mineduc. Esta convocatoria demuestra una disposición para actuar rápidamente frente a la emergencia educativa que vivimos. Sin embargo, consideramos que es crucial no solo reaccionar, sino también reflexionar y aportar propuestas constructivas para trazar un camino que permita situar el aprendizaje de los niños y niñas de nuestro país en el centro.

En primer lugar, los resultados del Simce 2022 han resaltado la crucial importancia de contar con evaluaciones censales, consistentes y comparables a lo largo del tiempo. La capacidad de las evaluaciones censales del Simce para ofrecer datos claros y comparativos permite al Estado y a las organizaciones de la sociedad civil diseñar y proponer políticas de recuperación pertinentes y focalizadas. También ofrece a las escuelas información específica y detallada sobre el estado académico de sus estudiantes, permitiéndoles tomar decisiones técnico-pedagógicas adecuadas. Por lo tanto, es vital que se mantenga un compromiso transversal con el Plan de Evaluaciones Nacionales e Internacionales 2021-2026 aprobado por el Consejo Nacional de Educación. La mejora educativa sólo es posible si contamos con diagnósticos claros y objetivos.

En segundo lugar, creemos que es indispensable establecer una comisión transversal permanente que tenga la capacidad de revisar, modificar, complementar y monitorear el Plan de Reactivación Educativa del Mineduc, adaptándolo a las necesidades evidenciadas por los resultados del Simce 2022. El objetivo primordial de esta comisión, consideramos, debería ser el monitoreo y evaluación constante de las medidas implementadas. Esto con el fin de realizar las adecuaciones necesarias de manera oportuna, basadas en datos y evidencia fiable. La recuperación de aprendizajes debe convertirse en una prioridad nacional, por lo que es más pertinente que nunca generar una instancia de unidad donde el Ministerio de Educación pueda recibir apoyo en esta importante labor.

Es crucial recordar que nos encontramos en un momento crítico. Las acciones que se tomen hoy no solo tendrán un impacto en la vida y en los proyectos futuros de millones de estudiantes, sino también en el desarrollo de Chile. Es por ello que se requiere una acción conjunta, con unidad y determinación, en favor del futuro de nuestros niños y jóvenes. Se trata de facilitar los procesos de las comunidades educativas, basándonos en la evidencia y en la información objetiva, para transformar este momento de crisis en una oportunidad para avanzar hacia una educación de calidad para todos.

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