EL DÍNAMO

Hacia una Subsecretaría de Modernización del Estado

Por: Amaya Fraile y Rafael Palacios

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El 1 de marzo, Teatinos 120 recibirá a la División de Gobierno Digital (DGD) desde el Ministerio de la Secretaría General de la Presidencia (SEGPRES), pasando a transformarse en la Secretaría de Gobierno Digital (SGD), al alero de la Coordinación de Modernización del Estado. Es alentador ver en la Coordinación de Modernización del Ministerio de Hacienda la consolidación de la Secretaría de Modernización del Estado, el Laboratorio de Gobierno y la SDG, transformándose en una unidad pivotal para implementar las transformaciones que requiere el aparato público para modernizarse bajo una mirada no sectorial y en una cartera con la incidencia de Hacienda. A pesar de que para muchos esa mirada transversal no es otra que la que provee el estar en el centro de gobierno, actualmente el trabajo de coordinación política que realiza SEGPRES para impulsar una agenda legislativa, en la práctica, ocupa todas sus capacidades, relegando la coordinación ministerial a un segundo y tercer plano.

Hacienda, en cambio, tiene una posición privilegiada para implementar proyectos modernizadores en las distintas secretarías de Estado, al tener que negociar anualmente el presupuesto para financiar planes, programas y acciones. Este espacio negociador lo habilita para pilotar y, eventualmente, escalar iniciativas exitosas, así como también expandir el alcance del análisis de impacto de distintos ámbitos, como el regulatorio o presupuestario, que puede realizar de las distintas iniciativas públicas que acuden a Teatinos en busca de financiamiento.

Con todo, el desafío para la Coordinación de Modernización de Hacienda no es menor, pues esta nueva institucionalidad, con la SGD ahora en su interior, tendrá más que nunca que ocuparse de enlazar múltiples carteras ministeriales y servicios públicos en tareas como la implementación de la Ley de Transformación Digital. Es probable, además, que la Coordinación de Modernización de Hacienda, que pasa ahora a ser la unidad con más presupuesto y funcionarios de todo el Ministerio sin abocarse al giro principal del Ministerio, pudiese cargar con el desdén de muchos economistas. Por ello, el siguiente paso para institucionalizar estos procesos al interior de Hacienda podría ser crear una Subsecretaría de Modernización del Estado que integre y potencie los procesos transformacionales del Estado en una cartera con poder de decisión y con una autoridad dedicada exclusivamente a liderar los cambios en la gestión pública.

No obstante, estas mejoras continúan siendo incrementales y no permitirán saldar la gran deuda de nuestro aparato estatal: la reforma del empleo público. Por muy bien diseñada que esté, ninguna iniciativa de esta naturaleza tendrá un impacto significativo sin abordar antes este aspecto fundamental del funcionamiento del Estado, ya que cualquier proyecto de modernización pasa necesariamente por los funcionarios que tienen que llevarlos a cabo. Es hora de mirar hacia adelante con entusiasmo, conscientes de los desafíos que nos aguardan y comprometidos con un futuro donde la modernización del Estado sea el proyecto político que nos una como sociedad para dar el salto al desarrollo.

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