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De ese fastidio sí que me acuerdo patente

Por: Joaquín Barañao

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El pasado 25 de noviembre un carabinero me detuvo para un control de tránsito de rutina en una carretera interurbana. El auto no era mío y no encontré el permiso de circulación. Aunque estaba casi seguro de que su dueña lo había pagado, no contestó el teléfono y vi con mis propios ojos como el carabinero verificó en línea que el último pago era del año previo.

Ante la ominosa amenaza de la grúa, la pesadilla inconfesa de todo conductor, pagué in situ. Pocos minutos después, la dueña contestó ¡claro que había pagado! Sucede que el carabinero chequeó la base de datos de la municipalidad previa.

No niego que la falta inicial es no haber impreso el permiso. Ok, ni evasivas ni atenuantes, ese es el origen del problema. Dicho eso, permítame pasar a fase 2: ¿En qué universo las bases de datos de las diferentes municipalidades no interoperan y admiten pagos duplicados?

Y vamos más atrás ¿En qué universo cada una de las 345 municipalidades debe gestionar su propio sistema de pago de permisos?

Gestión de cada municipio

Para ofrecer pago en línea, cada municipio debe invertir en su propio desarrollo web, servidores, mantenimiento y licencias de software, que nunca dejan de importunar con actualizaciones. Y luego están los municipios de menos recursos, que no pueden darse el lujo de ofrecer el servicio y pierden esa recaudación.

Desde el punto de vista del usuario, la natural renuencia a bucear en una plataforma nueva, con la que no se está familiarizado, conduce a que los municipios de mayores recursos, dueños de un servicio mejor y más consolidado en el tiempo (i.e. las Vitacuras de este mundo) recauden una parte desproporcionada de la tajada.

Para peor, el hecho de que los municipios compitan en la captación genera el absurdo de inversión en publicidad. Total, basta que la recaudación sea mayor al gasto para que, desde el punto de vista de cada municipio, convenga.

Pero la demanda total, a nivel de país, es fija. Por lo tanto, cada peso gastado en publicidad es plata quemada desde el punto de vista del sistema completo; un juego de suma no cero, sino que negativa.

¿Qué tal una plataforma online única?

Generar competencia entre municipios para incentivar un mejor servicio puede haberse justificado en la era pre Internet. Hace mucho que ya no. Lo racional es una plataforma online única, provista por el gobierno central, que goce de todas las economías de escala del caso. Como el SII, o el Registro Civil, o la Comisaría Virtual (¿se imagina que durante la pandemia cada comisaría hubiese tenido que montar su propia plataforma de comisaría virtual?). Para luego distribuir las lucas se puede o bien mantener a elección del usuario —seleccionar el municipio deseado de la pestaña respectiva y ya— o bien distribuir ex post con criterios similares a los del Fondo Común Municipal.

Solo un ejemplo de la infinidad de oportunidades para modernizar el Estado que encontrará quien busque.

¿Y qué hay de mi doble pago? Transcurridos más de tres meses lo último que supe fue “la solicitud de devolución ya fue certificada por Tesorería Municipal, ahora se debe hacer el Decreto de Pago, para ser autorizado por Control y Contabilidad”. Kafkiano es poco.

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