La Discusión
Estudio concluye que Ñuble y Maule
son las regiones con mayor exclusión laboral femenina del país
Se observan las mayores brechas de desempleo y participación laboral entre hombres y mujeres. El informe destaca que la situación de Nuble es particularmente crítica: más de la mitad de las mujeres en edad activa ni siquiera está buscando trabajo.
Un análisis regional del mercado laboral femenino elaborado por la fundación Pivotes, en base a datos de la Encuesta Nacional de Empleo (ENE) del INE, identifica a Ñuble y Maule como las regiones con mayor exclusión laboral femenina del país, con brechas de género que superan con creces el promedio nacional en todos los indicadores medidos. Según el estudio, que promedia los últimos 12 trimestres móviles, ambas regiones registran una brecha de ocupación entre hombres y mujeres de 20,2 puntos porcentuales —una de las más altas del país—, mientras que la tasa de desocupación femenina supera a la masculina en 2,4 puntos porcentuales en ambas regiones, también entre las brechas más pronunciadas a nivel nacional.
En la Región de Ñuble, el desempleo femenino promedio del último año alcanza un 10,9%, el más alto del país. En materia de participación laboral, en Ñuble solo 42 de cada 100 mujeres en edad de trabajar tiene empleo. ‘Uno de los factores que explica la situación del empleo femenino en Ñuble es su alta ruralidad (de las más altas del país), esto impacta porque en sectores rurales hay menos servicios como salas cunas y tiende a haber mayor tendencia cultural a que las mujeres se dediquen a actividades de cuidados‘, explicó Soledad Hormazábal, directora de Evidencia, de Pivotes. ‘Además -continuó-, la economía en Ñuble está poco diversificada en general. Y destacan sectores como el forestal que es tradicionalmente más masculinizado. Además, la agricultura es muy relevante, el problema es que la agricultura tiene fuerte estacionalidad y, además, se ha ido automatizado y tecnologizando, por lo que genera menos trabajo’. La investigadora aseveró que ‘también es una región con alta pobreza, lo que limita el acceso a educación de calidad, movilidad y redes de apoyo que permitirían a las mujeres incorporarse al trabajo remunerado’.
Exclusión
El informe destaca que la situación de Ñuble es particularmente crítica: más de la mitad de las mujeres en edad activa ni siquiera está buscando trabajo, lo que refleja un fenómeno de desaliento y exclusión sistémica que la tasa de desocupación convencional subestima. ‘Cuando más de la mitad de las mujeres en edad de trabajar no participa del mercado laboral, no estamos ante un problema de desempleo en sentido estricto, sino ante una exclusión estructural que requiere una respuesta de política pública de igual magnitud’, advierte el documento. ‘Las brechas que observamos en Maule y Ñuble no son una anomalía regional: son la expresión más aguda de un problema estructural que afecta a todo el país. Que solo 42 de cada 100 mujeres en Ñuble tenga empleo no es un dato menor; es una señal de que el marco laboral vigente está fallando sistemáticamente a las mujeres de esta zona’, planteó Soledad Hormazábal. Consultada sobre las implicancias económicas de la baja participación laboral femenina en Ñuble, sostuvo que ‘tiene efectos amplios y encadenados sobre la economía y la sociedad. Entre los más relevantes destacan el menor crecimiento económico, la reducción del ingreso de los hogares y la falta de autonomía económica de las mujeres —factor clave para disminuir su exposición a la violencia de género—. A esto se suma la pérdida de capital humano, dado que una parte importante de la población queda al margen del mercado laboral’.
Añadió que, ‘finalmente, las trayectorias laborales incompletas o interrumpidas se traducen en pensiones más bajas, lo que perpetúa y profundiza la desigualdad de género en los ingresos a lo largo del ciclo de vida’. Propuestas El estudio, que analizó las 16 regiones del país en tres dimensiones —ocupación, desocupación e informalidad—, concluye que las brechas de género en el mercado laboral chileno son persistentes, homogéneas y estructurales, y que no se corregirán por la sola expansión económica. Entre las propuestas del informe destacan la flexibilización de jornadas laborales, la habilitación de contratos a tiempo parcial con proporcionalidad de beneficios, y el avance en corresponsabilidad en el trabajo de cuidados.