Seminario de empleo público del Senado:
Un diagnóstico compartido y una propuesta de reforma
Participamos en el seminario «Empleo Público» convocado por la Comisión de Trabajo y Previsión Social del Senado, donde expusimos nuestro diagnóstico sobre la inercia del sistema y nuestra propuesta de un nuevo estatuto basado en el mérito.
Esta semana participamos en el seminario «Empleo Público», organizado por la Comisión de Trabajo y Previsión Social del Senado, presidida por el senador Luciano Cruz-Coke. La instancia, definida por sus integrantes como un «puntapié inicial», buscó abrir una discusión postergada por décadas: la actualización de un Estatuto Administrativo que data de 1989 y que no ha tenido cambios sustantivos desde entonces.
Nuestro director ejecutivo, José Antonio Valenzuela, expuso en el primer panel junto a representantes del Centro de Estudios Horizontal, el Centro de Estudios Espacio Público, el Instituto Igualdad y la Asociación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF). Con matices, los expositores coincidimos en que el modelo actual combina lo peor de dos mundos: una entrada laxa y flexible, pero una salida tan rígida que dificulta desvincular por mal desempeño.
El diagnóstico: un sistema que crece sin mejorar el servicio
El empleo público chileno reúne a cerca de 1,2 millones de personas y representa el 7,1% del PIB en remuneraciones. Pese a ese tamaño, el sistema arrastra problemas estructurales que afectan tanto a la ciudadanía como a los propios funcionarios.
El más visible es la puerta de entrada: el 58% de la dotación del Estado se encuentra bajo la modalidad de contrata, una figura que la ley concibió como excepcional y que hoy se ha vuelto la regla, generando precariedad laboral e incertidumbre regulatoria. A ello se suma la ausencia de una carrera funcionaria efectiva y de evaluaciones de desempeño que realmente diferencien. En el seminario advertimos, junto a otros centros de estudio, que la confianza ciudadana en los funcionarios públicos es una de las más bajas de la OCDE, y que la confusión entre «gobierno» y «administración» ha terminado por convertir cargos públicos en posibles botines políticos.
Nuestra propuesta: un nuevo estatuto basado en el mérito
Frente a este diagnóstico, en Pivotes proponemos un nuevo estatuto de empleo público estructurado en cuatro pilares.
El primero es distinguir con claridad el Gobierno de la Administración Pública, de modo que los servicios que prestan al ciudadano no cambien con cada gobierno. El segundo es un régimen general único que termine con la distinción entre planta, contrata y honorarios, y que establezca el concurso público basado en mérito como puerta de entrada al Estado, junto a una evaluación de desempeño real y causales objetivas de desvinculación, acompañadas de protección para el funcionario. El tercero es limitar los cargos de exclusiva confianza —que proponemos reducir a un tercio de los actuales— y regular el número de asesores políticos. El cuarto es fortalecer la autonomía técnica de la Dirección Nacional del Servicio Civil, como garante de un empleo público profesional e imparcial.
Puntos de encuentro hacia una reforma
El segundo bloque del seminario reunió al ministro del Trabajo y Previsión Social, Tomás Rau; al presidente de la ANEF, José Pérez; y al director del Servicio Civil, Pedro Lea-Plaza, en torno a los puntos de encuentro para una futura reforma. Allí se planteó que modernizar el empleo público no es un ataque a los trabajadores, sino una vía para otorgar valor público y profesionalizar la gestión. Entre los ejes de consenso se mencionaron el mérito y la transparencia, mediante concursos públicos obligatorios y trazables, y el avance hacia un nuevo régimen general, resguardando la estabilidad del funcionario bajo criterios de evaluación honesta. La ANEF, por su parte, enfatizó la necesidad de un diálogo social permanente y defendió el rol de la función pública en hitos nacionales como el manejo de la pandemia.
Un debate que no puede llegar tarde
Valoramos que el Senado haya abierto este espacio de diálogo transversal. Como señaló el senador Cruz-Coke, «necesitamos un debate profundo, no podemos llegar tarde». En Pivotes creemos que el país necesita un servicio civil profesional e imparcial, que ponga la gestión de lo público al servicio de los ciudadanos y no de los gobernantes de turno. Es el camino para construir un Estado más eficiente, moderno y capaz de responder a los desafíos de este siglo.
Conoce nuestra propuesta completa aquí.