El Diario Financiero

El empleo

se cohíbe en los juzgados

Por: Soledad Hormazábal

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Si despedir es muy costoso, entonces contratar también lo es. Si queremos crear más y mejores empleos, entonces se debiera reconocer transversalmente ese hecho, con el objeto de que, de una vez por todas, se modifique nuestra normativa para reducir costos y barreras excesivas.

En Chile el Código del Trabajo reconoce solo tres tipos de causales de término de las relaciones laborales: las objetivas neutras, como renuncias o vencimiento del plazo; las disciplinarias, que responden a conductas indebidas y graves del trabajador; y la causal de ‘necesidades de la empresa’, la que debe estar justificada en razones productivas o económicas objetivas.

La lista resulta claramente insuficiente, no estando a la altura de un mercado laboral que requiere dinamismo y está siendo fuertemente desafiado por la irrupción de nuevas tecnologías.

La Corte Suprema estrechó aún más las causales exigiendo circunstancias objetivas y externas para invocar necesidades de la empresa. Así, una reorganización para mejorar la eficiencia interna no basta para justificar el despido. No existe causal para despedir al trabajador que simplemente ya no es necesario o que se desempeña mal. En la práctica, esto significa que las empresas enfrentan un riesgo real de que el despido legítimo sea declarado injustificado teniendo que pagar un sobrecargo a la indemnización.

Sin embargo, el Estado no se impone la misma camisa de fuerza reconociendo para sí más causales que las que exige a los privados. El Estatuto Administrativo contempla la declaración de vacancia por mal desempeño acreditado en calificaciones, por salud incompatible con el cargo o por procesos de reestructuración. Si bien en la práctica estas causales rara vez se aplican, se explica por el poder de las asociaciones de funcionarios y a rigideces incorporadas por Contraloría. En definitiva, la ley chilena acepta más causales de despido para el sector público que para el resto de la economía.

Esta rigidez está llevando cada vez más los conflictos laborales a tribunales. Se ha hecho público que las causas laborales casi se triplicaron entre 2021 y 2025 y las demandas de despido injustificado crecieron 262%. Con lo alto que se ha fijado el estándar de la causal necesidades de la empresa, no es de extrañar que más del 70% de estas demandas termine siendo acogidas. Esto, a su vez, incentiva a demandar incluso cuando existían razones legítimas para el término de la relación laboral. Cuando se transforma el despido en una pesadilla, todo empleador se lo piensa dos veces antes de contratar, justamente lo contrario a lo que nuestro país necesita.

Necesitamos un sistema más predecible para los trabajadores y menos costoso para las empresas, con menos incentivos a que todos los despidos terminen en un juzgado. Con el desempleo sobre 9% llegó el momento de que todos se tomen en serio la necesidad de dinamizar el mercado laboral, reducir estos costos es parte fundamental para alcanzar este objetivo.

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