El Mercurio
Necesidades de la empresa
Señor director:
Una sentencia reciente de la Corte Suprema declaró injustificado el despido de un trabajador fundado en la reestructuración interna de la empresa (Rol N°55.847-2024). Esto ilustra hasta qué punto el margen legal para gestionar dotaciones en Chile prácticamente no existe. En efecto, las causales de despido del artículo 160 exigen acreditar conductas graves con estándares probatorios severos, con lo que la causal de ‘necesidades de la empresa’ era la única válvula para decisiones organizacionales legítimas. El fallo cierra esta posibilidad, limitándola a situaciones de crisis objetivas y verificables, ajenas a la voluntad del empleador.
El problema es que encarecer el despido equivale a encarecer la contratación. Blanchard y Portugal (2001) muestran que mayores costos de contratación generan períodos de desempleo más extensos. No es una intuición ideológica, es racional: si contratar es difícil de revertir, simplemente se contrata menos. Pero el daño no se limita al empleo: la rigidez laboral también daña la productividad, problema que se vuelve especialmente grave en un proceso de cambio tecnológico acelerado, donde la capacidad de reorganizar equipos y funciones será una condición de supervivencia competitiva.
En Chile, los márgenes legales para que una empresa gestione libremente su dotación de personal son cada vez más estrechos. Una legislación que impide que las empresas puedan ajustar sus dotaciones no protege al trabajador promedio, sino que lo perjudica, ya que desincentiva la contratación formal y aumenta la brecha entre quienes ya tienen empleo indefinido y una cantidad cada vez más grande de personas que buscan trabajo o están en la informalidad.