La Segunda
Inercia
Señor director:
Uno de los principales desafíos del próximo gobierno será tomarse en serio la evaluación y el ahorro en el Estado. El Injuv es un buen ejemplo. En 2019 se había decidido su cierre o transformación profunda tras ser evaluado de manera negativa, pero el estallido social postergó esa decisión y nunca se retomó. Nos estaríamos ahorrando $2.500 millones por año. Para dimensionar la magnitud: su presupuesto alcanzaría para multiplicar por tres los Liceos Bicentenario existentes.
Además, cerca del 80% de su presupuesto se destina a pagar sueldos y oficinas, con escaso impacto directo en los jóvenes. Junto a ello, desde el 2019 se ha cambiado la mitad de la dotación. No por desempeño ni modernización institucional, sino por rotación política, lo que impide continuidad, aprendizaje y responsabilidad por resultados.
Evaluar de verdad implica tomar decisiones. Ahorrar donde no hay valor público no es ideológico: es responsabilidad. Seguir postergándolo es una decisión política, cuyo costo lo pagamos todos.