La Segunda
Flexibilidad
Señor director:
Los últimos datos de desocupación confirman que la tasa de desempleo femenino vuelve a subir, sumándose al ya deteriorado empleo juvenil y al rezago histórico de los adultos mayores. Lo que estas cifras tienen en común no es casual: los tres grupos comparten la necesidad de condiciones laborales más flexibles -en horarios, funciones y distribución de jornada- que la legislación chilena hoy no permite.
La rigidez de nuestra normativa no es neutral: discrimina activamente a quienes no pueden o no quieren ajustarse al molde del trabajador de jornada completa, permanente y monofuncional. Desde Pivotes estamos convencidos que es necesario avanzar a jornadas variables, ampliar períodos de referencia y que exista mayor polifuncionalidad, todas medidas con respaldo en la evidencia y orientadas a ampliar el acceso al empleo formal.
El mundo sindical es el principal opositor a la flexibilidad. ¿Sabía usted que, según la última Encuesta Laboral que hace la Dirección del Trabajo y el Instituto Nacional de Estadística, casi dos de cada tres dirigentes sindicales son hombres? Bajo esa perspectiva es más fácil de entender su rechazo: no son ellos los que sufren las consecuencias concretas de la rigidez laboral.