La Segunda
(Nueva) reforma
Señor director:
Parece una buena noticia el que el Ejecutivo se allanara a retirar su desmedida propuesta de reforma constitucional de seguridad, y que senadores oficialistas y de oposición estén ad portas de presentar un nuevo proyecto.
Una reforma en la materia permitiría actualizar el instrumental democrático para enfrentar al crimen organizado, sin sacrificar los límites institucionales que garantizan que nuestra democracia pueda seguir llamándose así.
Ese ejercicio debiese practicarse con más frecuencia de lo que lo hacemos.
Para que eso ocurra debemos hacer simultáneamente dos cosas: identificar los ámbitos en que nuestro instrumental democrático va quedando obsoleto; y distinguir los límites y bordes que no estamos dispuestos a cruzar para mejorarlo.
Los debates de seguridad, como este, y otros como el levantamiento del secreto bancario o el traslado de reclusos por Gendarmería, se beneficiarían de que este debate ocurra.
Lo mismo aplica a otros igualmente relevantes.
Es en parte lo que hemos buscado hacer desde Pivotes con el ciclo ‘Salvar a la democracia de sí misma’.
Invitamos a que muchos más se sumen a ese esfuerzo, y que la discusión pública aborde las reformas estructurales necesarias para que la democracia recupere su eficacia sin dejar de ser democracia.