La Tercera

Umbral del dolor

Por: Tomás Espinosa

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Umbral del dolor

El pasado 6 de marzo, el Ejecutivo presentó una indicación sustitutiva al proyecto de reforma al sistema político y electoral, actualmente discutido en la Comisión de Constitución del Senado. Dicha indicación presidencial ha tensionado el debate entre los parlamentarios, ya que pretende excluir uno de los ejes centrales de la iniciativa original: el umbral de 5% de votos para que los partidos políticos puedan acceder a escaños en la Cámara de Diputados.

El objetivo del proyecto de reforma constitucional es darle mayor eficacia a nuestro sistema político, pasando de un sistema que favorece la fragmentación partidista a uno que fomente la existencia de menos partidos políticos, pero con vocación de mayoría. Esto, a su vez, debería contribuir a darle mayor gobernabilidad a futuras administraciones, al reducir el número de fuerzas políticas con las que deben negociar cualquier reforma.

Si bien la regla del umbral no es el antídoto definitivo para otros múltiples desafíos que enfrenta el sistema político (como la desconfianza, el populismo o el personalismo), sí es una medida que ataca directamente un aspecto especialmente dañino: la excesiva fragmentación en el Poder Legislativo.

Por otro lado, la propuesta ya demostró tener viabilidad política, al ser aprobada de forma unánime en la Comisión Experta del segundo proceso constituyente. La pregunta es, ¿está realmente dispuesto el gobierno a enfrentar la fragmentación, a pesar de los costos políticos que esto implica para su sector, o será que una regla como esta excede su umbral del dolor?

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