EL MERCURIO

Litio en Chile: el color del gato

Por: Bernardo Larraín y Joaquín Barañao

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“…lo importante es comparar el gato rojo que propone la estrategia del Gobierno con el gato azul, su contrafactual. ¿Haciendo qué? Cazando ratones, es decir, aumentando la producción de litio con los mejores estándares medioambientales, royalties para el Estado y empleo para las personas….”

Transcurridos seis meses desde el lanzamiento de la Estrategia Nacional del Litio, empezamos a conocer las primeras noticias. En China, el Presidente Boric anunció una inversión de US$ 230 millones por parte de la empresa local Tsingshan Holding Group en un proyecto para producir material catódico de litio, la que se suma a la de otra empresa china, el gigante automotor BYD, que conocimos en abril pasado. Ambos proyectos usarán como insumo carbonato de litio asignado por Corfo a un precio preferente.

Al comenzar su gira oficial en nuestro principal socio comercial, el Presidente decía: “Acá hace sentido que el Estado tenga un rol fundamental”. Hace algunos días, la presidenta ejecutiva de BYD alababa la estrategia chilena: “Creo que está haciendo lo correcto. Realmente está prestando atención a este tema y va a acelerar el proceso”.

Es la misma estrategia que le asigna un rol consular a Codelco. ¿Y en qué está la minera estatal, además de negociando con SQM? El martes cerró la compra por US$ 244 millones de Lithium Power, dueña de Minera Salar Blanco, que tiene un proyecto de más de US$ 500 millones en el salar de Maricunga.

“No importa de qué color sea el gato, sino que cace ratones”, reza el adagio cuando se trata de escoger entre medios estatales y medios privados. Y su autor no es un libertario o un neoliberal: es Deng Xiaoping, líder histórico del Partido Comunista chino.

Lo importante, inspirándose en el consejo de los propios anfitriones comunistas del Presidente, es comparar el gato rojo que propone la estrategia del Gobierno con el gato azul, su contrafactual. ¿Haciendo qué? Cazando ratones, es decir, aumentando la producción de litio con los mejores estándares medioambientales, royalties para el Estado y empleo para las personas.

Veamos. El gato rojo tiene ciertos elementos comunes que habían sido anticipados cuando se lanzó la estrategia, y que se han confirmado por las noticias referidas: protagonismo de empresas estatales y chinas; y asignaciones directas del Estado sin mediar procesos de licitación abiertos y competitivos.

En efecto, a la asignación a dedo del contrato especial de operación hace algunos años a Codelco en Maricunga, que le permitió ser un comprador aventajado del proyecto Salar Blanco, le sigue ahora la entrega directa por parte de Corfo de cuotas de carbonato de litio a precio preferente a las empresas chinas referidas (lo entendemos así, pues Corfo no ha revelado un proceso diferente a eso, ni otras empresas que quedaron en el camino, ni los criterios de selección de las adjudicatarias).

En el gato azul, su contrafactual, la industria del litio se abre a empresas privadas y públicas, chilenas y globales, que participan en igualdad de condiciones a través de concesiones o contratos de operación adjudicados en licitaciones abiertas y competitivas convocadas por Corfo. El Congreso habría aprobado con celeridad un renovado marco normativo que les da seguridad jurídica a esos instrumentos y que establece pagos anticipados al Estado, royalty y elevados estándares medioambientales.

Distintas empresas adjudicatarias estarían compitiendo por anticipar la puesta en marcha de sus proyectos, para aprovechar la ventana de oportunidad que abre la explosión de demanda de litio para la producción de baterías. El Estado estaría capturando los royalties o pagos anticipados definidos en el nuevo marco normativo.

Especulaciones, dirán algunos. Y tienen razón. No existe un universo paralelo donde verificarlas. Pero son especulaciones con base en evidencia. En efecto, quienes optaron por el gato azul —Australia, las provincias argentinas, Estados Unidos, entre otros— son los que están mostrando avances más sustanciales en producción, inversión y empleos.

SQM y Albemarle, las únicas empresas que operan en Chile, anunciaron sus próximas inversiones en Australia y Estados Unidos. Los medios económicos y bancos de inversión globales destacan los avances de esos países, al mismo tiempo que advierten el estancamiento de quienes optaron por el gato rojo, como Chile y Bolivia.

¿Estamos a tiempo y existe voluntad para enmendar el rumbo? Todos ganarían: Chile, la transición energética, la industria del litio, y también países como China, interesados en construir relaciones de largo plazo sanas y transparentes con nuestro país.

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