EL MOSTRADOR

Internalicemos los costos

Por: Elisa Cabezón

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“Aumentemos la PGU, total lo paga el Estado”, “todo el 6% extra de cotización a solidaridad, total lo paga el empleador”, “compremos la mejor carne para el asado de la oficina, total lo paga la empresa”. Todas estas frases tienen un elemento en común: las personas de los ejemplos no internalizan los costos que financian el beneficio. Es decir, no sienten que están pagando los costos detrás de cada acción.

Estas situaciones son similares a lo que en economía se conoce como externalidad: si todos los costos de producir un bien no son internalizados por quien lo produce, habrá una sobreproducción de ese bien. Este caso es similar: dado que las personas no internalizan el costo o precio que tendrán que pagar por estos beneficios, los demandan en exceso.

En cada reforma de pensiones, las discusiones en el Congreso terminan aumentando los gastos del pilar solidario, financiado con impuestos generales. La última gran reforma fue la creación de la Pensión Garantizada Universal (PGU) que equivale a una cantidad relevante de recursos, entre 2 y 3 puntos del PIB en régimen. Para los políticos es fácil promover aumentos en el pilar solidario: beneficia de manera inmediata a los actuales pensionados, y la mayoría de los chilenos no sienten que están pagando ese beneficio. “Lo pagarán los ricos empresarios a través de sus impuestos”.

La creación de la PGU ha sido un gran avance para garantizar una pensión equivalente a la línea de la pobreza a los jubilados, de eso no cabe duda. Pero cada aumento de esta ayuda estatal debe ser financiada, para lo cual se propone una reforma tributaria que la mayoría la sentimos lejana, pero que, de manera directa o indirecta, sí terminaremos pagando. 

No olvidar que para financiar la PGU se implementó el IVA por servicios, que encarece servicios como la peluquería, la administración de los gastos comunes en los departamentos, por nombrar algunos. El actual Gobierno dijo que el aumento de la PGU propuesto se financiaría gracias a la reforma tributaria. Esta reforma, entre varias otras medidas, quiere aumentar los impuestos a la inversión y al ahorro. Eso desincentiva el crecimiento del país y la creación de empleos. De manera indirecta afectará a un gran porcentaje de chilenos.

Luego, en la actual reforma de pensiones, desde el oficialismo se ha tratado de instalar la idea de que el 6% extra de cotización no es del trabajador, ya que lo paga el empleador. El objetivo de esto es que los trabajadores se desprendan de esa cotización, que se convierta en algo ajeno, externo a ellos. Así es más fácil que la opinión pública acepte que la cotización extra la administre el Estado para hacer solidaridad. “Total, ese recurso lo paga el empleador, yo no”. Pero ese aumento de 6% en la cotización sí afectará a los trabajadores, ya sea a través de una reducción de su sueldo líquido o a través de una reducción en el empleo, al encarecerse la contratación.

¿Cuál es la solución? Que las personas internalicen los costos o el precio que pagarán por estos beneficios, es decir, que tomen conciencia de que están pagando el costo detrás de estos.

En pensiones, uno de los riesgos es que, en cada nueva reforma, en lugar de realizarse los necesarios cambios estructurales al sistema, se termine aprobando un nuevo aumento de la PGU financiada con impuestos generales. ¿Qué nivel de PGU es suficiente? ¿Ante cada intento de reforma la respuesta de los políticos será seguir aumentando el gasto en este instrumento? Una forma de disciplinar el gasto estatal es que los chilenos perciban que lo están pagando ellos directamente. Un esfuerzo en transparentar los efectos de subir los impuestos puede ayudar a que la discusión en el Congreso de aumentar los gastos fiscales no se tome a la ligera.

También implementar solidaridad en pensiones a través de una fracción de la cotización del trabajo puede ayudar en esta internalización. Pero se deben cumplir dos condiciones: ser claros en que esta cotización sí proviene del sueldo del trabajador, y que la solidaridad implementada esté condicionada al esfuerzo de cotizar.

Lo primero permite que los trabajadores exijan que el gasto sea acotado, razonable, y se realice de forma responsable, pues se estaría financiado con su sueldo. Y lo segundo incentiva el trabajo formal, que está débil en nuestro país y es la principal razón de las bajas pensiones. ¿Cuántos puntos de cotización a solidaridad? Ahí debemos ponernos de acuerdo como sociedad, teniendo en cuenta que ya existe una relevante transferencia en la actual PGU.

Avancemos en que la población internalice los costos de las políticas públicas. Esto permitirá un gasto más responsable y eficiente de los recursos del país.

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