La Segunda

Alta rotación ADP

Por: Juan Francisco Galli

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Señor Director:

Obras Públicas debe ser de los ministerios más antiguos del Estado, y también de los más pesados. Tiene tres direcciones generales, de Obras Públicas, de Aguas y de Concesiones, y otras muy relevantes como aeropuertos, obras portuarias, obras hidráulicas y vialidad. Es también un ministerio de alta visibilidad política: por algo cinco presidentes de la república fueron antes ministros del MOP.

Cuando en 2003, luego de una grave crisis del Estado a raíz del escándalo del MOP-Gate, decidimos que había ciertos cargos públicos que debían pasar por procesos de selección profesional y gozar de mayor estabilidad, probablemente el MOP fue el candidato número 1 a someterse a este nuevo régimen.

Y así fue. Hoy quienes aspiran a encabezar sus direcciones deben pasar por el sistema de ADP. Pero esta semana nos enteramos de que diez de esas autoridades han sido destituidas al asumir el nuevo gobierno.

Este caso no es una excepción. La reforma que incorporó el ADP ha cumplido su propósito solo parcialmente. Efectivamente hoy la selección es mucho más exigente, pero la estabilidad no se ha logrado y la rotación de los altos directivos públicos no ha generado un Estado más eficaz y menos politizado.

Más allá de la emergencia, es urgente modernizar el Estado y, probablemente, deberíamos partir por el empleo público y sus altos directivos.

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